miércoles, 19 de noviembre de 2014

Jimmy's Hall. El bailar se va a acabar.

Título original:
Jimmy's Hall
Año:
2014
Fecha de estreno:
21 de noviembre de 2014
Duración:
109 min
País:
Reino Unido
Director:
Ken Loach
Reparto:
Barry Ward, Simone Kirby, Andrew Scott, Jim Norton, Brian F. O'Byrne, Francis Magee, Karl Geary
Distribuidora:
Vértigo


Vuelve Ken Loach a las carteleras españolas con otra película marcada por la carga socio-política (raro, ¿eh?). Y si no fuera por esa tendenciosidad, nos creeríamos que Jimmy's Hall es de cualquiera menos de Loach. Porque este film, a fin de cuentas, no es más que un convencional drama -con romance baladí incluido para intentar cargarlo de un mayor sentido trágico e interés- con traje de denuncia social. El director británico se enfrasca en un quiero y no puedo con su última película pues la historia no es lo suficientemente atractiva ni enérgica.

Jimmy's Hall está basada en la vida del activista irlandés Jimmy Gralton, papel que recae en un irregular Barry Ward. Cuando Jimmy vuelve de América a su pueblecito irlandés tras la guerra civil, con Irlanda bajo dominio británico, reabrirá una especie de pabellón multiusos donde los lugareños solían bailar pero, además, también se celebraban reuniones culturales o se enseñaba y educaba a los niños y jóvenes en ciertas labores. Ya antes de emigrar a América, este salón le había traído problemas con el sector más conservador del pueblo y esta reapertura provocará una “guerra” entre Jimmy y la Iglesia católica.


Si entrecomillamos lo de “guerra” se debe al carácter pasivo que demuestra Jimmy en la película. Se supone que este hombre fue un idealista en plena lucha contra los opresores, contra quienes coartaban la libertad de los ciudadanos y les obligaban a un pensamiento único. Paul Laverty, guionista de la película -y habitual de Loach-, no consigue transmitir esa supuesta rabia combativa del personaje -algo que se remarca con el poco entusiasmo de Ward- y Jimmy's Hall se queda un poco coja en el aspecto de la intensidad dramática. Loach, en su visión hiper partidista de los hechos, ensalza la figura de Jimmy, convertido en un héroe que lucha contra el villano del pueblo, el cura. Quizá lo más interesante del film radique aquí; en este conflicto que enfrenta a la modernidad contra la tradición, en la contraposición de dos pensamientos opuestos.

Otro punto a favor le otorga la constante música a lo largo del metraje. Desde algo tradicional irlandés a la nueva ola musical importada de América. Los bailes, que deberían haber poblado más la película, son los momentos más encantadores. Y eso que juegan en su contra las actuaciones de carácter amateur de los secundarios. Forzados, poco cómodos en sus papeles estereotipados, no terminan de convencer. Por si fuera poco, Laverty incluye una sosa historia de no-amor entre Jimmy y Oonagh (Simone Kirby) que, como ya hemos apuntado antes, parece sólo de relleno dramático, como si no confiaran en las posibilidades de su historia social.


Pero, una vez más, ya cansa el peso de lo político que marca la película pues el director se posiciona del lado de los “buenos”, acentuando la maldad del cura y sus allegados. En realidad, el tema central es el ansia de libertad de un pueblo constreñido por sus gobernantes en una época convulsa. Más que agitación política y rebelión, los jóvenes de la zona, ante la perspectiva de un futuro confuso, demandaban un salón cultural. Jimmy lo puso en marcha aunque eso le costara la condición de persona non grata en su propio país. Lástima que a esta película le falte fuerza para creérnosla. Y bueno, qué vamos a decir del final... seguro que os recuerda a cierta película de institutos.

6/10

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