miércoles, 7 de mayo de 2014

En Apatía. Propaganda tópica.

Título original: 
En Apatía. Secuelas del odio.
Año: 
2014
Fecha de estreno:
9/5/2014
Duración:
82 min.
País: 
España
Director: 
Joel Arellanes Durán
Reparto: 
Álvaro Díaz Rodríguez, Christian Casas, Lucía Ramos, Carme Juan, Bárbara de Lema, Leonor Martín, Nacho López, Antonio Espigares
Distribuidora: 
IntMed Films

Cuando uno lee la sinopsis de esta película antes de entrar a la sala, sabe que, seguramente, no va a encontrarse con ninguna maravilla del séptimo arte. También intuye que va a tratarse de una historia facilona,  de un intento burdo de fábula cargada de la más obvia moralina, que, claro está, vendrá dada mediante el ascenso, caída y redención de un protagonista perdido, olvidado de sí mismo y de cuanto le rodea y... apático. Espero que les guste esta palabra porque, si llegan a ver esta película, la oirán muchas veces. Demasiadas.

Marcos, nuestro protagonista, educado en un entorno agnóstico (¡terrible!) y alejado de toda convención religiosa (concretamente, católica ¡el acabóse!), es un joven que sólo vive el momento: no trabaja, se rinde a cualquier exceso y, además, carece de moral y de cualquier atisbo de empatía. Su mejor amigo, Víctor (¿interpretado? por el hermano de Mario Casas, nada menos), a diferencia de Marcos, ha sido criado por una madre atenta, cariñosa y (¡sorpresa!) manifiestamente cristiana. La historia empieza con la muerte y concluye también con ella, pero no sin un proceso de transformación y conversión llevados por unos cauces forzados, inverosímiles e incluso ridículos.

La película, que ya de por sí es de metraje bastante reducido (lo cual es de agradecer), se puede resumir en que, si sufres la desgracia de haber crecido en una familia agnóstica, estás condenado a transformarte en un ser apático (pero mucho, ¿eh?), incapaz de amar y resentido con el resto de la humanidad, además de un delincuente, drogadicto y potencial homicida (involuntario, eso sí).


Efectivamente, si uno tiene cierto amor por los guiones bien construidos y unas historias decentemente desarolladas, cuando la pantalla al fin funda a negro se quedará con la misma cara que Christian Casas repite una y otra vez a lo largo de toda la película. Seguramente no sea una cuestión de mala interpretación sino de que, simplemente, es la suya.

La historia, en definitiva, camina a marchas forzadas por unos derroteros totalmente artificiales (los cuales se manifiestan más claramente en algunos diálogos concretos que son una simple excusa para tratar de evangelizar al espectador) y finalmente deriva en una conclusión predecible y de carácter claramente moralizante, que trata de remover conciencias pero, al menos en mi caso, tan sólo logra llevar las manos a la cabeza. Y que conste que no tengo nada en contra del cine de matices religiosos, siempre que esté bien hecho.

Técnicamente, a pesar de que tiene abundantes partes de calidad impecable (en lo que a imagen se refiere, ya que la estética resulta impersonal y el montaje absolutamente estándar), no dejan de chirriar terriblemente los injustificados planos generales que, supuestamente, están metidos (con calzador) para contextualizar la acción y los cambios de ambiente de la película. Además de dar una sensación de relleno, la calidad de imagen y de sonido de estos planos descoloca, paradójicamente, al espectador.

En fin, otro intento más de acercar la fe cristiana y la doctrina católica (tratada desde un punto de vista totalmente desfasado en la película) a los más jóvenes, con un mensaje tan maniqueo y propagandístico que tan sólo deja la sensación de haber acudido a escuchar un sermón. Uno de los peores, por cierto.


1/10

2 comentarios:

  1. Como curiosidad comentar que esta película no es católica, sino que su director es evangélico (protestante.) En la web "protestante digital", un usuario afirma lo siguiente en un comentario: "no son pocos los espectadores que erroneamente asumen que esta película ha sido financiada por la Iglesia católica... Algo que incluso se agradece, ya que nos evita en cierta medida el sonrojo..."

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  2. La acabo de ver y coincido totalmente con esta crítica. Propaganda pura.

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