The Humbling
Año:
2014
Fecha de estreno:
24 de abril de 2015
Duración:
112 min
País:
Estados Unidos
Director:
Barry Levinson
Reparto:
Al Pacino, Greta Gerwig, Kyra Sedgwick, Dylan Baker, Dianne Wiest, Dan Hedaya, Charles Grodin
Distribuidora:
Wanda
Hace unos años Al Pacino leyó la
novela La humillación del célebre Philip Roth, sintió
conexión con la historia y adquirió los derechos de la misma. ¿Y
cuál es la historia? La de un actor teatral con un bloqueo laboral.
Seguramente Pacino no esté pasando por ninguna crisis interpretativa
aunque las elecciones en sus participaciones cinematográficas de la
última década (más o menos) sean cuestionables. Sea como fuere, ha
unido sus fuerzas a las del veterano director Barry Levinson -con
quien ya trabajó en el telefilm You don't know Jack-
y a las de los guionistas Buck Henry y Michal Zebede para llevar a la
gran pantalla la adaptación de The Humbling (La
humillación), traducida en
España como La sombra del actor.
Como
decíamos, Pacino da vida a Simon Axler, un otrora aplaudido actor de
teatro y que ahora, en su senectud, entabla una relación
pesadillesca y humillante con su trabajo: ha olvidado cómo actuar, la gran pasión
de su vida. Durante su tratamiento psicológico, conocerá a una
mujer de quien hablaremos más adelante. Al volver a casa, un día,
recibe la visita de Pegeen, la hija lesbiana de unos viejos amigos.
La obsesiva Pegeen, enamorada de él desde niña, consigue empezar
una relación sentimental con Simon quien cada vez va viendo más
acentuados sus problemas vitales.
La
inclusión del personaje de Pegeen, interpretado por una anodina
Greta Gerwig, marca el inicio de la irregularidad de la película.
Habíamos tenido un prólogo excelente, con una presentación de un
personaje crepuscular con trastornos psicológicos -magistral Pacino,
su actuación es de lo más destacable de la película. Pero desde
que aparece el personaje de Gerwig, La sombra del actor
tiende a explotar el lado más histriónico de la historia. Y así lo
acentúan también los otros actores; desde la mujer del tratamiento
-quien le pide insistentemente que asesine a su marido porque le ha
visto matar en una película-, a las breves apariciones secundarias
de Kyra Sedgwick y Dianne Wiest.
Los
gritos y chillidos de los tan exagerados personajes mitigan la fuerza
de los toques de humor negro. La película intenta ser un estudio de
la decadencia de un actor incapaz de distinguir la
línea divisoria entre realidad y ficción, tras una vida dedicada a
actuar. O a ser él mismo. Él ya no lo sabe. Su creciente depresión
de tendencias suicidas se rodea de unas personas poco adecuadas para
su salud. En general, como personajes, ninguno despierta la simpatía
ni la aprobación de un espectador que no podrá de dejar de ver las
similitudes con Birdman. La sombra del actor
posee tanto un inicio como una conclusión potentes (e impactantes) a
nivel narrativo pero, el torpe manejo de las varias subtramas, la
deslavazada conexión shakespiriana o los innumerables diálogos
subiditos de volumen en el desarrollo de la historia, la convierten
en una película de desconcordante irregularidad.
4/10
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