jueves, 14 de abril de 2016

Redención (Los casos del Departamento Q). El hijo del diablo.

Título original:
Flaskepost fra P
Año:
2016
Fecha de estreno:
15 de abril de 2016
Duración:
112 min
País:
Dinamarca
Director:
Hans Petter Moland
Reparto:
Nikolaj Lie Kaas, Fares Fares, Johanne Louise Schmidt, Jakob Oftebro, Pål Sverre Hagen, Lotte Andersen
Distribuidora:
Vértigo


En menos de un año, hemos podido ver las tres adaptaciones cinematográficas hechas hasta la fecha (recordemos que son seis libros... de momento) de Los casos del Departamento Q. Tanto Misericordia como Profanación como la actual Redención se centran en casos criminales ficticios independientes sucedidos en el pasado reciente danés. El nexo común entre todas ellas son los detectives encargados de resolver los misterios: Carl y Assad -y ahora Rose, quien se unió a ellos como secretaria en Profanación-. La evolución lógica de los personajes y las situaciones envolventes, nos ha llevado a conocer en profundidad sus fobias y sus reacciones, perfilando una complejidad psicológica aunque sólo a medias.

Lo explicamos. Conforme avanzan las películas, parece que Carl emerge como protagonista absoluto y echamos de menos un mayor desarrollo de los otros investigadores. El perfil psicológico de Carl, en cuanto a sus traumas personales -divorcio, relación con el hijastro, cómo le afectan los casos-, se nota más trabajado, llegando a su punto culmen en Redención. Sus decisiones se determinan por su sufrimiento personal. En aras de fortificar la curiosa amistad entre los dos policías -recordemos que la química entre ambos no destacaba para bien-, se han introducido elementos cómicos y es habitual ver a Assad bromeando sobre Carl, o tener a Rose haciendo tonterías. Minipunto para los guionistas pues, de esta manera, aligeran la negrura de la trama, una oscuridad aún más cerrada en esta tercera entrega y nos dan a conocer aspectos más amables de nuestros protagonistas.


En Redención una botella con un mensaje les es entregada al Departamento. El mensaje encierra una truculenta historia del pasado que, por desgracia, se está repitiendo en el presente. Se trata de un asesino en serie de niños quien, disfrazado de predicador de una secta, secuestra a los hijos de los feligreses pidiendo dinero a cambio e invocando a la fe incondicional de los padres - aunque siempre acaba matando al menos a uno de los niños. La investigación lleva a Carl y Assad a una pequeña comunidad donde los padres se muestran reticentes ante la intervención policial pues prefieren confiar en su Dios. El excéptico Carl tratará de convencerles porque hay muchas vidas en juego.

Como se observa, esta es la única película de la saga que involucra una investigación a tiempo real. Partiendo de un hecho del pasado, se va hilando el presente. Así, en esta ocasión, los flashbacks del crimen pasado disminuyen -en comparación con las otras dos entregas- pero los elementos identificativos de esta trilogía siguen presenten. A pesar de que Mikkel Nørgaard se ha desligado de la dirección y es el turno de Hans Petter Moland, la estructura narrativa a dos tiempos se mantiene entre los policías y el secuestro. Como en las anteriores, el público conoce al malo de la película, sus avatares y sus acciones antes que los investigadores.


Y en Redención la compleja y malévola personalidad del asesino -quien se autodefine como el "hijo de Satán" -incrementa la implicación del espectador. Si Misericordia y Profanación ya poseían ese toque de oscuridad, tanto en la narración como en la historia, en Redención Hans Petter Moland intensifica ese lado perverso de la historia, algo alimentado también porque ambiciona hablar de sectas e involucra a niños, sin reparos en mostrar su padecimiento. Estamos ante la película más madura de la saga, la más cruda y la mejor hilvanada y perfilada.

7,5/10

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