sábado, 5 de julio de 2014

Sabotage. Gore explícito e innecesario al servicio de un pobre guión.

Título original:
Sabotage
Año:
2014
Fecha de estreno:
11 de julio de 2014
Duración:
109 min
País:
Estados Unidos
Director:
David Ayer
Reparto:
Arnold Schwarzenegger, Sam Worthington, Olivia Williams, Mireille Enos, Joe Manganiello, Josh Holloway, Terrence Howard, Max Martini
Distribuidora:
VerCine e Inopia Films


Nos parece genial que los viejos rockeros nunca mueran pero, a veces, es necesario savia nueva. Arnold Schwarzenegger ya está mayor y luce cansado para continuar en su sempiterno rol de machote de acción, como queda patente en su última película, Sabotage. Bien es cierto que esta producción no abusa de la acción adrenalítica -y así el Chuache no desentona tanto- más allá de unas espectaculares persecuciones por las calles de Atlanta y se centra en crear una intriga en torno a un grupo de agentes encubiertos expertos en redadas contra el tráfico de drogas. En plena misión, los agentes roban diez millones de dólares para uso propio. Sin embargo, ese botín desaparece y los agentes acaban siendo investigados por Asuntos Internos. Seis meses después, al no poder imputarles delito alguno, la brigada vuelve al trabajo pero el fantasma de aquel robo fallido planea sobre ellos cuando comienzan a morir uno a uno. ¿Quién se esconde detrás de estos asesinatos?


La premisa tiene cierto interés sobre todo al conocer que detrás está David Ayer conocido por la extrema veracidad imprimida en sus películas. En general, sus tramas tienen como protagonistas a agentes de la ley en situaciones límite como por ejemplo los guiones de Training Day o A todo gas y también cuando se encuentra tras las cámaras como en Sin tregua, Dueños de la calle o Vidas al límite. Sabotage no constituye una excepción y está protagonizada por un cuerpo de élite de la brigada antidroga, un grupo unido como una familia que, tras tantos meses de inactividad, verá como esa unión se resquebraja sin remedio. Ayer confiere un carácter crudo y muy explícito, no apto para estómagos sensibles, traspasando la barrera del gore en casi todos los asesinatos. Ya sabemos que este estilo es marca de la casa pero, aún así, en Sabotage resulta desmedida e innecesaria esa violencia tajante. Otro elemento obstaculizador para disfrutar del cine de Ayer es su ejercicio de estilo innovador, tan original como aberrante, como por ejemplo cuando pone la cámara al nivel de la pistola en uno de los tiroteos.

En cuanto a la trama en sí, camina por lugares comunes e incluye tópicos molestos anclados al género. Por un lado, tenemos el romance interesado poco creíble -no existe química- entre Arnie y la agente de homicidios encargada de investigar los asesinatos de los susodichos agentes y, por otro lado, se tontea con el pasado traumático buscando la intensidad emocional en el personaje principal. Y emoción les falta a casi todos los actores pues el plano interpretativo destaca por su mediocridad. A la ya comentada fatiga de Schwarznegger, que con su sólo nombre ya servirá de reclamo para los amantes de la acción, se une la incapacidad del resto del reparto por ofrecer una interpretación siquiera decente. Meras comparsas de una trama llena de lagunas, los secundarios tropiezan con la piedra del esperpento, en especial, la pobre Mireille Enos, en un personaje femenino dibujado con mal gusto e interpretado con desidia.


De Sabotage esperábamos una flipada de acción trepidante a raudales pero nos ofrece un thriller de acción con un elaborado, a priori, guión de traiciones y dobles juegos. Y decimos “a priori” porque, una vez estamos sumergidos en la película, nos encontramos con una maraña de ideas, de giros sorpresivos y ciertos elementos ridículos. El guión se compone de una sucesión insustancial de sin sentidos que agujerean la coherencia argumental de la historia. Así, conforme avanza la trama, el espectador se pierde en los constantes tumbos que da el guión, escrito por el propio Ayer en colaboración con Skip Woods (Operación Swordfish, La jungla 5: Un buen día para morir). No queremos contar más de la cuenta ya que Sabotage se basa, precisamente, en un infructuoso intento de sorprender al público con revelaciones “sustanciales” a pesar de su topiquismo constitutivo.

4/10

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