miércoles, 18 de junio de 2014

Mademoiselle C. C de Coñazo.


Título original:
Mademoiselle C.
Año:
2013
Fecha de estreno:
19 de junio de 2014
Duración:
93 min
País:
Estados Unidos
Director:
Fabien Constant
Reparto:
Documental, Carine Roitfeld
Distribuidora:
Vértigo


Si no tienes ni idea de quién es Carine Roitfeld, no te gusta el mundo de la moda (o no tienes ni idea sobre él), ni su glamour, ni sus excesos ni su frivolidad, ni se te ocurra acercarte al documental Mademoiselle C. de Fabien Constant. Porque, tras verlo, sigo sin entender qué significa Carine Roitfeld para la moda. Vamos, es un documental enfocado a gente que ya la conozca, haya seguido su trabajo y pueda tener algún tipo de interés en cómo se gestó su revista de moda. A los demás, ese proceso, nos deja indiferentes (no puedes empatar con alguien a quien te presentan en una línea y, hala, a ver cómo triunfa o fracasa). Y la forma de retratarlo de Constant, mucho más.
 
Constant nos explica al principio que Carine Roitfeld fue editora en jefe de Vogue París hasta que un día decidió dejarlo para centrarse en proyectos personales. Uno de ellos fue la creación de una ambiciosa revista de moda. Todo el proceso de cómo buscó modelos, fotógrafos y posteriormente decidían qué incluir en la publicación, es lo que recoge este documental. Sin embargo, al igual que la revista, el documental tiene un público muy selecto. Constant no se preocupa en adornar su discurso con abrigos de colores llamativos, si no que opta por un trabajo frívolo, vestido con pieles de mercadillo en cuanto a interés cinematográfico se refiere. 

 
Mademoiselle C. es una película que sigue el muy manido esquema de cabezas parlantes en el cual, la propia Roitfeld cobra gran protagonismo hablando sobre sí misma, sobre las dificultades de sacar adelante un proyecto de gran embergadura. El problema es que la presentan como una mujer rica, exclusiva, intocable... un tipo de persona con un perfil poco atractivo para el espectador medio (a menos que te guste ver cómo otros nadan en la abundancia y su mayor preocupación es eliminar una simple foto de una publicación o escoger qué falda pega más con esta camiseta). Es cierto que te intentan mostrar el lado más humano de Roitfeld apelando a la familia y a su primeriza abuelidad. Pero, en un discurso tan lejano, esa intención mezquina de lograr cercanía, causa la sensación opuesta. Parece que Roitfeld es una mujer simpática por cómo se comporta con sus empleados pero, tal y como está rodado el documental (parece que ella misma lo haya pedido, como un making of), dudamos de la fiabilidad de estos hechos. 
 
Ese making of sobre la vida de una mujer muy atareada con una superficial revista de moda, unido al poco tirón del tema en sí entre los neofitos, provocan que Mademoiselle C. se acabe convirtiendo en un discurso difícil de digerir que, encima, incurre en el peor de los defectos para una película: aburrir al espectador. Y marearle con las fiestas, desfiles y el "supuesto" glamour del mundillo. Constant ha afirmado que su objetivo era dar a conocer las claves de por qué los entendidos en la materia adoran a Roitfeld. Sin embargo, lo único que ha logrado es que los enamorados de esta señora lo sigan estando y que los demás -sobre todo quiénes no la conocíamos- nos quedemos en la superficie pues no profundiza en los porqués de ese enamoramiento, sólo nos muestra cómo se crea un proyecto de cero cuando eres una eminencia en tu sector. Y claro, ¿qué mérito / interés tiene eso para nosotros si encima eres incapaz de hacerlo atractivo? 

3/10 

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