Título original:
Leviafan
Aleksei Serebryakov, Roman Madyanov, Vladimir Vdovichenkov, Elena Lyadova y Sergey Pokhodaev
Rusia
es un país que tiene un hueco en la historia de la cinematografía por derecho
propio, desde los revolucionarios métodos de montaje utilizados en los años 20
hasta el icónico periodo creado por Andréi Tarkovski, su cineasta más
reconocido y universal. Pero el hecho es que, en la actualidad, ya sea por un
motivo u otro no es uno de los países que más destaque cinematográficamente
hablando y todo parece indicar que sus días de gloria ya son cosa del pasado,
aun así actualmente hay autores realmente interesantes como Alexander Sokurov,
Andréi Konchalovsky o el que nos ocupa ahora mismo, Andrey Zvyagintsev. Y es
que su cuarta y última película, Leviatán, es una buena prueba de ello.
Pero vayamos por
partes, en primer lugar: ¿Qué es un Leviatán?
Según la mitología
hebrea, el Leviatán es un ser monstruoso que resulta de la mezcla de una
serpiente marina y una ballena. Conocido desde la antigüedad y con
descripciones implícitas en distintos pasajes bíblicos. Creado por Dios para
simbolizar la naturaleza del mal y especialmente temido por los pescadores.
Y es que, de eso
trata precisamente la historia. Nos presenta a una familia que vive en un
pueblo costero en el norte de Rusia y que tiene que lidiar con el hecho de que
el alcalde del pueblo, ávido de avaricia, intenta quitarles la casa en la que
han estado viviendo toda su vida, apoyado en las injustas leyes de la región y
en su absoluta falta de conciencia.