jueves, 16 de enero de 2014

Todo el santo día. El superhombre del Siglo XXI.



Título original:
Tutti i santi giorni
Año:
2012
Duración:
102 min
País:
Italia
Director:
Paolo Virzì
Reparto:
Luca Marinelli, Thony, Katie McGovern, Robin Mugnaini, Donatella Barzini, Fabio Gismondi
Distribuidora:
Sherlock Films


Tres años después (realmente dos, pero ya se sabe que muchas películas de estas “minoritarias” suelen llegarnos a España con retraso, si es que llegan) de La prima cosa bella, que fue enviada por Italia para que les representase en los Oscars, y ahora Paolo Virzì continúa la comedia pero aparca un poco el tono dramático para centrarse en el romance, casi fabulesco, de Guido y Antonia.

Todo el santo día cuenta la romántica relación de Guido, un chaval tímido, reservado y diplomático, que trabaja como portero de noche de un hotel; y Antonia, una mujer pasional, inquieta e impulsiva, que compone canciones y canta en pubs donde a veces se oye más las discusiones de los clientes que su voz. Se vez prácticamente solo por la mañana, cuando Guido regresa de su trabajo, despierta a Antonia trayéndole el desayuno y hacen el amor, pero forman una unidad sólida, dos polos opuestos que complementan al otro. Pero su deseo de tener un hijo les llevará a más de un problema que deberán resolver.


Su falta de pretensiones y marcado carácter cómico y dicharachero, con toques fantasiosos en ciertos tramos, hacen ameno su visionado, que seguramente sea de los pocos objetivos que se marca Virzì en la película. Un romántico (y podría decirse ingenuo, pero no en el mal sentido) sobre las relaciones de pareja que tiene como baza principal sus dos protagonistas, que caen en gracia, sobre todo Guido.
Guido es el superhombre del Siglo XXI, el 'Übermensch' del que hablaba Nietzsche en Así habló Zaratustra. Un hombre culto y cultivado, amante del latín, la historia y las palabras, que consigue todo con buenos modales y con el don de la palabra y el saber estar.
Sin duda, lo mejor de la película. La pega es que parece irrealista (por desgracia) lo que resta autenticidad. Esto no sería problema en una película con un tono fantasioso más marcado, pero pese a que la comedia impregne buena parte del guión y el onirismo se asome de vez en cuando, los personajes y las situaciones están tratados de forma realista, para que el mensaje de Virzì se sienta más auténtico y no quede como cuento moral simplemente.
Por ello quizás también no hubiera estado de más mostrar algún detalle en la relación de Guido y Antonia que nos lleve a pensar que estos personajes no podían estar de otra manera más que juntos. Sabemos de aquello de que los polos opuestos se atraen, pero en ciertos tramos cuesta creer que estas dos personas tan distintas puedan llevar una relación de seis años como llevan y parece más fruto del azar.
Al igual, quitando a la pareja protagonista, no se perfila demasiado a los demás personajes, dejando que algunos interesantes como los vecinos de la pareja queden anecdóticos en el relato.


Es una pena, porque la falta de pretensiones no está reñida con un mayor esfuerzo en el guión, y si pese a estos fallos que comento y que a veces parece que la película se vuelve una excusa para promocionar a Thony (cantante desconocida descubierta por el propio Virzì que interpreta a Antonia y la banda sonora de la película) dada la proliferación de escenas y canciones, la película aún es capaz de dejar un halo buenrollista y complaciente al espectador que pasará un buen rato viendo las situaciones rocambolescas a las que se ve sometida la pareja y cómo se enfrentarán a ellas.
Una comedia liviana que si bien no dejará quizás demasiada huella, nos hará pasar un buen rato con esa extraña pero confortable pareja que forman Guido y Antonia.

6,5/10

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