
Hablar de Los ilusos de Jonás Trueba es un tanto difícil, ya
que es hablar de un ideal, un modo de ver el cine, más que de una
película en sí.
Jonás ha “mamado” el cine desde que estaba en la cuna, por así
decirlo. Le viene de familia, y, por lo tanto, es bastante curioso
que su visión particular sobre el mundo del cine se aborde desde una
vertiente antiglamurosa. Tanto dentro de la película como en la
producción o distribución de la misma, que prácticamente parece
destinada a estrenarse sólo en la Cineteca del Matadero de Madrid (y
por un breve periodo de tiempo) y en el 'Atlántida Film Fest' de la
web Filmin.
Y es que el joven director ha abordado el proyecto, ya desde el
rodaje, simplemente con la necesidad interior de hacer cine por el
gusto de hacerlo, rodada el tiempos muertos casi por amigos del
oficio, con una cámara 16mm e intentado mostrar lo que el llama “la
periferia del cine”: los cines en versión original, las tertulias
cinéfilas de los aficionados, los vhs grabados de tus padres, los
pequeños proyectos de directores amateurs enamorados del cine... y
las sensaciones y sentimientos de estos que serán el fruto de sus
futuros proyectos.