HBO se ha convertido en el refugio
del cine serializado. Dejar que los brillantes creadores desarrollen sus
historias con menos fronteras temporales ha dado pie a una inmejorable época
para la pequeña pantalla y es la marca de calidad de la cadena por cable.
Después de dejar atrás tres grandes dramas como Treme, Boardwalk Empire y The
Newsroom, el canal propiedad de Warner Bros se enfrentaba al reto de encontrar
un proyecto que alcanzara la calidad de aquellos y que además tuviera más
repercusión de la que, desgraciadamente, esas fantásticas series no gozaron.
True Detective fue la elegida
para desempeñar la labor de mantener el prestigio de HBO, que cada vez cuenta
con más competidoras en la ficción televisiva de calidad. ¿Estuvo a la altura
de las obras maestras programadas a lo largo de las últimas dos décadas en la
cadena? Eso dependerá de cada uno, pero lo que está claro es que no se parecía
a nada que hubieran hecho antes. Su atmósfera hipnótica lograda por Cary
Fukunaga, guiones complejos e interpretaciones sobresalientes ofrecidas por
Matthew McConaughey y Woody Harrelson, provocaron que no pasara inadvertida.
Casi año y medio después, con nuevo reparto, ciudad, directores (en plural,
porque Fukunaga se encargó de la primera temporada completa) y manteniendo a
Nic Pizzolatto como mente pensante, llega la segunda temporada.
