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Pues sí, señoras y señores, ese momento tan esperando llegó y se fue ya. La 87º ceremonia de los Oscars tuvo lugar en la madrugada de ayer, y muchos fueron los que las siguieron, como cada año, a través de sus televisores, radios y redes sociales, expectantes de hacia dónde irían a descansar las preciadas estatuillas.
Este año el maestro de ceremonias era el actor cómico Neil Patrick Harris, que tenía la difícil tarea de, al menos, igualar el listón que había dejado Ellen DeGeneres en la pasada edición. En general parece ser que no aprobó, según las impresiones generales, el examen nuestro presentador, pero al menos hay que reconocerle que se marcó un par de buenos momentos en la gala. Yo diría, que más que el presentador, la clave es el ritmo, poco fluido, mucho corte a anuncios, momentos de relleno... que a esas horas hacen mella en el espectador, que ya tuvo que ser capaz de aguantar hasta las 2.30h (hora española) hasta el comienzo de la ceremonia. Así, la alfrombra roja, los cotilleos de modelitos fueron el mayor entretenimiento hasta el comienzo de la misma. Los más comentados, para bien o para mal, fueron los de Lady Gaga, Jessica Chastain, Scarlett Johansson o Emma Stone.
