
Después
de un satisfactorio recorrido por los festivales tanto de temática
gay/lesbiana como de reputado nombre, entre los que destacaría el
Teddy bear en Berlín, las nominaciones a los Independent
Spirit Awards, Sundance o Tribeca; Ira Sachs, que ya sabía lo que
era triunfar en Sundance con Forty Shades of Blue (premio del
jurado en 2005), nos presenta un romántico drama intimista en la
convulsa ciudad de Nueva York.
Basada
en una historia autobiográfica e inspirada en películas como Los
chicos están bien de Lisa Cholodenko, Miradas en la despedida
de Bill Sherwood y Before i forget de Jacques Nolot; Keep
the lights on nos adentra de lleno en el viaje emocional que
supone la relación de dos hombres durante una década, mostrando el
amor en todas sus manifestaciones.
La
película tiene clara su vocación universal en cuanto al relato,
como el mismo matiza: “no tenía por qué aproximarme a ella
necesariamente como una película sobre la vida gay per se sino
como una película sobre una relación de pareja en Nueva York – en
ese momento en concreto – que resulta ser entre dos hombres". Esto
constituye un interesante estudio de unos personajes que el
espectador siente muy cercanos y su relación en pareja y los retos
que conlleva.