Yo, si fuera Shakespeare, resucitaría para cortar la cabeza a Fiennes.
Después de esta declaración de intenciones, expliquemos los motivos.
La
película ya nace moribunda desde su gestación. Y eso lo saben los
productores que hasta en Estados Unidos ha tenido un muy discreto
estreno, casi por cumplir que por otra cosa. Aquí nos llega ya con un
año de retraso y poca publicidad. ¿Por qué? Porque saben del
despropósito que es este Coriolanus de Ralph Fiennes.