martes, 9 de diciembre de 2014

VII Festival de Cine Italiano. Carlo e Clara, Stop the pounding heart y La sedia della felicità.

Premio del público de la VII edición del Festival de Cine Italiano

La última jornada de la VII edición del Festival de Cine Italiano de Madrid se saldó con tres propuestas interesantes, cada una a su estilo, demostrando la versatilidad de dicho festival y agradeciendo, como siempre, que existan este tipo de festivales gratuitos que fomentan la cultura y el acercamiento de filmografías de otros países que, de otra forma, muchas veces pasarían inadvertidas.



El cortometraje Carlo e Clara de Giulio Mastromauro, su primer trabajo, destaca sobre todo en su cuidada fotografía en blanco y negro, donde se nos relata un bucólico relato de una pareja anciana que van a dar juntos el paso hacia el “más allá”. Ejercicio interesante, sobre todo a nivel formal, pero que tras la premisa inicial, acaba perdiendo fuerza por lo obvio del relato y personalmente me deja una sensación fría, todo lo contrario de lo que se espera de una historia así. Son unos diez minutos pero anclados en una idea que no evoluciona, con lo que se hace un poco larga la espera de la resolución final, más cuando todo está relativamente previsible desde el principio. Pese a estos reparos, como primer trabajo ofrece cosas destacables, que es lo mínimo que se le puede pedir a un cortometraje.



El documental Stop the pounding heart de Roberto Minervini es un buen ejemplo de películas con una más que interesante premisa lastradas por un ritmo narrativo que eche por tierra cualquier expectativa posible. Comparado con el cine de Gus Van Sant (para que se vayan haciendo una idea), Minervini intenta adentrarnos en la psique de una joven educada en un ambiente rural ultra cristino de Texas. Ahí veremos como Sara, de 14 años, lejos de las preocupaciones normales de una chica de su edad, da clases a sus hermanos, trabaja ordeñando cabras y se forma espiritualmente para ser una buena sierva de Dios y de su familia (porque, según la palabra del señor y como se nos indica en el documental, la mujer fue creada para servir al hombre). Un retrato duro y austero, con mucho primer plano subjetivo y pocas florituras que va decreciendo en interés precisamente por las mismas causas que el cortometraje anteriormente citado (aquí extrapolado por su mayor duración). Y es que reitera tanto su idea que llega un momento que el espectador va decreciendo su interés poco a poco por lo que nos cuenta, y el ritmo pausado del relato no favorece en absoluto en este sentido. Un documental de extremos, de esos que amarás u odiarás seguramente, pero desde luego indiferente no deja. De destacar algo, me quedaría con la joven Sara Carlson, hipnótica en su omnipresencia en pantalla, lo que ayuda a sobrellevar el tedio.


Y la jornada (y el festival) terminada con la comedia La sedia della felicità, de Carlo Mazzacurati, fiel a esa comedia grotesca y exagerada muy del género italiano, y con ello conectará más o menos según el humor de cada espectador. A mí personalmente me cuesta bastante este tipo de humor, pero he de reconocer que pese a ello, la película se sigue con cierta expectación hasta el final. En ella se nos habla de una esteticista y un tatuador que reciben la información de un tesoro oculto en una de las sillas de las sillas del salón del caserón abandonado de la difunta Norma Pecche, madre de un famoso ladrón. Esta información llegará también al cura que dio la extremaunción a Norma, con lo que se desencadenará una carrera contrarreloj por ver quien se hace antes con dicho tesoro.
La principal falla que le veo a una película de estas características es que sus personajes nos digan bien poco, pues debieran ser el alma de la película, pero en La sedia della felicità sus personajes brillan poco, la verdad. A esto hay que sumar algún que otro pasaje poco convincente y un tanto surrealista, como el del restaurante chino, lo que va dejando el conjunto general en una comedia de “ver y olvidar”.



Para finalizar, dejamos el balance de premios que se otorgaron en esta séptima edición del festival:

Mejor documental: Stop the pounding heart
(Mención especial: Felice chi è diverso)

Mejor cortometraje: Non sono nessuno
(Mención especial: L'attesa del magio)

Premio del público: El capitál humano

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