domingo, 28 de diciembre de 2014

Frío en Julio. Justicia tejana.

Título original:
Cold in July
Año:
2014
Fecha de estreno:
1 de Enero de 2015
Duración:
109 min
País:
Estados Unidos
Director:
Jim Mickle
Reparto:
Michael C. Hall, Sam Shepard, Don Johnson, Vinessa Shaw, Nick Damici, Wyatt Russell, Tim Lajcik, Brogan Hall, Bill Sage
Distribuidora:
Good Films


Amantes de los 80 y sus thrillers violentos, esas pelis de serie B con toque pulp deliciosamente adictivas, su entrañable música, su particular estilo visual... Jim Mickle os saluda.
Empezó su carrera en el terror con Mulberry street, Stake land y We are what we are (remake), ahora se aleja del género para darle caña al thriller con ecos de western contemporáneo, depurando su estilo y ofreciendo una película de mejor factura en todos los aspectos, pero sin renunciar a su estilo propio.


Entre la larga lista de agradecimientos del final del filme aparecen dos nombres de grandes cineastas como son John Carpenter y Bong John-Hoo. Un contraste entre modernidad y clasicismo que refleja muy bien las intenciones de Jim Mickle, y en la película es inevitable tener en la cabeza sobre todo al primero de los nombrados. Otro que también sobrevuela por la mente al verla es el Robert Rodriguez de Abierto hasta el amanecer y el Scorsese de El cabo del miedo. Si a todo esto sumamos el nombre de Joe R. Lansdale, autor de la novela en que se basa y que a muchos les sonará por otra adaptación de sus novelas a manos de Don Coscarelli, Bubba Ho-tep; tenemos ya el pescado vendido. Todo esto y más tiene cabida en Frío en Julio.

La película empieza cuando en la casa de Richard (Michael C. Hall), padre de familia, irrumpe un ladrón en plena noche. Presa de los nervios, Richard mata accidentalmente al ladrón y al día siguiente la noticia está en todas partes, todo el pueblo sabe lo sucedido. Su desolación no durará mucho, pues pronto siente que su familia está en peligro, pues les acecha el padre de la víctima (Sam Shepard), un habitual malhechor que acaba de recibir la condicional. Y hasta aquí puedo escribir sobre la sinopsis sin chafar nada del argumento, y aconsejo no leer demasiado por otros lugares, no sea que llevéis más información de la cuenta al ver la película y la experiencia no sea tan plena como debiera.


Para ver Frío en Julio hay que ir fuera de prejuicios, a dejarse llevar por la narrativa y dejarse absorber por su estética. De cualquier otro modo quedarás a medio camino. Y para los sensibles a la hemoglobina, que vayan preparados, pues la película no se corta un pelo. Avisados quedáis.
Como ya hemos dicho, este thriller remite por voluntad del director a los años 80, tanto en su argumento y referencias culturales como en la estética y creación de la película en sí mismo. Filtros de color (una de mis escenas favoritas es cuando alguien dispara, salpica sangre en una lámpara y de repente salta un filtro rojo en toda la escena. Apoteósica), música que incide sobremanera en la imagen y la narrativa y el enfoque pulp en la historia, son elementos que encantarán a algunos y a otros sitemáticamente les causará cierto rechazo. Por ejemplo, como la historia toma un giro argumental bastante drástico o los pocos motivos que se aportan sobre el protagonista para meterse en el fregado que se mete.
Pero la nostalgia no viene sólo técnicamente, ya que encontramos en el reparto dos viejas leyendas como son Sam Shepard o Don Johnson, contrastados, una vez más, con lo contemporáneo, en este caso Michael C. Hall, protagonista de la serie Dexter y su primer papel protagónico en una película en Frío en Julio.

Un ejercicio sobre todo de estilo, enfocado al disfrute y la evasión del espectador, guardando en todo momento un buen pulso narrativo y poniendo al frente el mejor trabajo del joven Jim Mickle, quien en cada trabajo da muestras de calidad.

7,5/10

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