
Los
ejercicios nostálgicos suelen tener un buen recibimiento. Jugar con
los recuerdos, viejas glorias, la infancia... nos gusta a veces
anclarnos en el pasado y la moda retro, y es que ya se sabe,
cualquier tiempo pasado fue mejor, como decía Jorge Manrique.
Tirando
de esta premisa, nos llega Tipos
legales,
donde tres gángsters, ya retirados, rememorarán por última vez sus
viejas correrías, mientras terminarán un último trabajo pendiente.
Y
quien mejor para este ejercicio nostágico que Fisher Stevens,
instalado en la memoria colectiva como el actor de de las dos
Cortocircuito y, en menor medida, Super Mario Bros; aparte de
numerosas apariciones en varias series de éxito.
Ahora,
en su faceta de director, tras la pobre aceptación por parte del
público de su debut Beso en Manhattan, pero haber conseguido un
Oscar por la producción del documental Cove, nos ofrece una
película liviana, una tragicomedia (bastante más cómica que trágica) sin mayores aspiraciones que apelar a la memoria
colectiva, bien para los films de culto del subgénero gangster,
por ver a viejas glorias del cine una vez más en acción y juntos o
simplemente por ver a unos ancianos con síndrome de Peter Pan, que
siempre tiene su aquel