Bendita serie B. Es verdad que nos ha
dejado películas para el olvido, otras tantas insustanciales o, en
el peor de los casos, las que sólo recomendarías a tus peores
enemigos; pero también nos ha dado momentos de risas con los amigos,
entretenimiento casposo barato e incluso, a veces, grandes películas
de directores que a posteriori se han hecho un hueco en el gran
mercado de Hollywood.
No diré que Ted Nicolaou sea uno de
esos, ni mucho menos, el jamás salió de la serie B casposa y
desenfadada, ni tampoco diré que TerrorVision es un peliculón a
reivindicar, pero si me atrevo a decir que es de esas películas
destacables dentro de la inmundicia general de este tipo de
producciones.