Sorprendería bastante
en estos tiempos que haya alguien que no haya oído hablar de la longeva serie
de la BBC (nada más y nada menos que 52 años de edad y con un universo
expandido detrás que consta de libros, comics y audio-dramas), fenómeno que,
tras su resurrección en 2005, dejó de ser exclusivamente británico para
convertirse en un show de consumo mundial. Pese a su indiscutible éxito, la
serie ha ganado con el tiempo una particular fama que, a la vez que refuerza el
fanatismo del seguidor, repele al recién llegado: con 8 temporadas a sus
espaldas (no contamos las 27 temporadas que tuvo la versión clásica de la cual
la versión moderna se considera secuela), 10 años en el aire y una insobornable
voluntad de eternizarse, la serie no ofrece un panorama muy alentador para
quien tenga curiosidad de acercarse a ella. A modo de previa de cara una nueva
temporada del hit británico, aprovecho el espacio para traer precisiones sobre
los típicos mitos que asaltan al espectador más casual y de paso analizar
críticamente algunos aspectos de esta destacable aunque irregular serie.
Abordamos el tema como siempre, sin spoilers de ningún tipo.