Si
en 2011 George Clooney nos metía en una campaña política siguiendo a
Gosling como director de comunicaciones, Pablo Larraín deja de lado el
thriller para plantar cara, incluso con tintes cómicos, a la dictadura
de Pinochet. Y para ello nos tiende la mano Gael García Bernal como
ejecutivo de publicidad, que es contratado por los líderes de la
oposición para que lleve la campaña del NO, que acabará derrocando al
dictador. Y para ello deberá agudizar su ingenio y darle un enfoque
novedoso a la campaña, hacerla atractiva...