Pues sí, ya estamos a lunes y se nos ha acabado, otro año, la Muestra Syfy. Levantarse el lunes, tras un fin de semana de lo más intenso (16 pelis en 75 horas en nuestro caso) siempre cuesta, pero sobre todo por la sensación de que habrá que esperar, de nuevo, un año para disfrutarlo. Acabas cansado, pero el viaje ha merecido la pena, una vez más.
Este año no hemos podido ir haciendo el habitual repaso día a día por cuestiones de tiempo, básicamente, pero esperamos que las sensaciones de las películas sigan lo suficientemente frescas como para no obviar ningún detalle interesante acerca de las mismas. No voy a detenerme a comentar los momentos extracinematográficos, como son la mandanga, los casamientos, el ya tradicional reparto de chocolatinas o el lamentable indicente del asqueroso señor que intentó meter mano a una espectadora durante una proyección. Todos estos momentos, los que hemos asistido a la muestra ya los hemos vivido y seguramente el que no, quiero pensar que está más centrado en las opiniones sobre las películas que sobre el ambiente general, así que en eso me centraré. El que quiera cotilleo sobre estos temas, que acuda a otras reseñas de los muchos asistentes.