sábado, 1 de noviembre de 2014

20.000 días en la Tierra. El proceso creativo del artista.


Título original:
20,000 days on Earth
Año:
2014
Fecha de estreno:
7 de noviembre de 2014
Duración:
95 min
País:
Reino Unido
Director:
Iain Forsyth, Jane Pollard
Reparto:
Documental, Nick Cave
Distribuidora:
Avalon


Con un formato mezcla de ficción y realidad, los directores Iain Forsyth y Jane Pollard presentan un falso documental -con mucha parte verídica- sobre el músico australiano Nick Cave. Pero no estamos ante un trabajo habitual dentro del género; no vamos a conocer la figura de Cave ni qué ha significado para la industria musical si no que más bien asistimos a una introspección personal para conocer cómo es el proceso creativo para él. 20.000 días en la Tierra huye de convencionalismos y se instala como una refrescante muestra de originalidad cinematográfica donde se funden fotografía y música, creando ese halo enigmático que siempre ha envuelto la figura del músico australiano.

Esta suerte de documental narra el cumpledías 20.000 de Nick Cave. Los títulos de crédito se inician con una hipnótica secuencia que recorre esos 20.000 días de vida del artista hasta llegar al momento actual. En un lapso de 24 horas compartimos con Cave un día ficticio pero con reflexiones reales. Forsyth y Pollard recrean situaciones para que el músico dé rienda suelta a sus pensamientos, a su modo de ver la vida. De esta manera, recorremos parte del pasado de Cave -su época con los Bad Seeds, su “éxito mainstream” a raíz de su colaboración con Kylie Minogue, la música punk-rock, las drogas, su conexión con el cine- hasta llegar a quién es en la actualidad.


Repetimos, esta película no nos va a servir para conocer quién es Nick Cave como artista polifacético -recuerden: compositor, cantante, guionista y actor, entre otras cosas-; no es un documental biográfico. Lo interesante aquí es la excentricidad de un formato que hibridiza realidad y ficción de una manera homogénea. Tiene sus partes íntimas donde Cave se sincera ante un falso psicoanalista o esas en las que va conduciendo a ninguna parte mientras conversa imaginariamente con amigos de su pasado (Kylie Minogue, Ray Winstone) y sus partes melómanas, como no podía ser menos en una película con trasfondo musical.

Si algo chirría en 20.000 días en la Tierra es su pretendida mitomanía que fortalece el egocentrismo de Nick Cave. Habla de sí mismo con orgullo aunque nos recuerde constantemente la oscuridad de sus letras; con unas ínfulas de superioridad ante el acto de crear. Y eso que, en el fondo, no importa si el protagonista es Nick Cave o cualquier otro músico / artista. Porque lo que se buscaba era comprender la importancia del proceso creativo para un músico. Cómo llegan a poner palabras a unos sentimientos y, en especial, a transmitirlos mediante acordes a un público. Cave nunca ha sido un artista de masas si no más bien un artista atemporal de rostro leemarviano caracterizado por unas canciones melódicas, de letras poéticas, de lirismo natural. En ese sentido, no ha podido ser más adecuado el título escogido para esta película.

6/10

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