La 88ª gala de los
Oscars de ayer podría bien denominarse como los Oscars más
reivindicativos de los últimos tiempos. Al menos la ceremonia.
La más evidente, y la que fue el leitmotiv de la gala fue el
#OscarsSoWhite (para los no angloparlantes, los Oscars
'demasiado' blancos) que surgió tras las nominaciones, y que ha dado
bastante que hablar en estos meses, clamando cambios en la Academia
para que se reconozca también el trabajo de los actores y actrices
negros. Pero esta no fue la única reivindicación. El clamor popular
también reclamaba ese Oscars que se merecía Leonardo DiCaprio.
De repente todo el mundo era cinéfilo y quería ver a Leo levantando
la estatuilla dorada. Da igual el resto de nominados (seguramente ni
sabrían quienes eran o los habían visto), el caso es que Leo había
estado muchas veces nominado y ya le tocaba (como si los premios se
dieran por acumulación de nominaciones). También estaban los
reclamadores del Oscars para Stallone y el de Morricone (que
curiosamente no tenía ninguno) y otras temáticas que fueron
aflorando en la gala.
